Acerca de la dirección del tiempo

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El tiempo pasa de la misma forma para todos pero la representación visual que tenemos de este no es la misma. Si ahora mismo te pediría que organizaras cronológicamente cuatro fotos de una misma persona que representan diferentes edades, ¿cómo lo harías?
Los psicólogos de la Universidad de Stanford afirman que las personas de cultura inglesa (o muy permeados por esta) probablemente organizarán las fotos de izquierda a derecha formando una línea horizontal, iniciando por la foto de la infancia y terminando con la que representa la mayor edad. Sin embargo, las personas que pertenecen a otras culturas podrían organizar las fotos en una columna o incluso comenzando de derecha a izquierda.
Los pompuraawan, una tribu australiana, no comprenden el tiempo como la mayoría de las personas de la cultura occidental. Es decir, no establecen una relación entre el tiempo y las posiciones de “izquierda y derecha” o “arriba y abajo”. En vez de esto, utilizan las direcciones como descriptores; por ejemplo suelen decir: “mi brazo sur”. Y de la misma forma comprenden el tiempo.
Así, cuando los investigadores le pedían que organizaran cronológicamente las fotos para mostrar el crecimiento de una persona, los pompuraawans ubican las fotos de derecha a izquierda formando una línea horizontal.
Los investigadores afirman que existen tres factores que inciden en cómo imaginamos el tiempo:
1. Cómo la cultura en la que estamos insertos comprende las relaciones espaciales. Por ejemplo, para esta tribu australiana el sol es el medidor del tiempo; por lo que sería normal que si el sol sale por el este y se esconde por el oeste, cuando se piensa en el curso del tiempo, se sigue esta misma línea imaginaria trazada de derecha a izquierda.
2. La forma en que escribimos. Los israelitas y hebreos escriben de derecha a izquierda por lo cual sería normal que realizaran una línea del tiempo imaginaria en la dirección opuesta a la que estructurarían las personas que escriben de izquierda a derecha.
3. Las metáforas del lenguaje. Por ejemplo, en el lenguaje mandarín se asocia la palabra “arriba” con el pasado y “abajo” con el futuro. Por ende, estas personas ubican la línea del tiempo en forma de columna que discurre de arriba hacia abajo.
En fin, que las determinaciones sociales de nuestros comportamientos nunca dejan de asombrarnos.
Fuente:
Ross, V. (2011) Which Way Is the Future? Scientific American Mind; Marzo-Abril: 8.
Vía Rincón de la Psicología
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